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Solvencia empresarial: qué es y cómo mejorarla ante los bancos

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La solvencia empresarial no se gestiona cuando se necesita un préstamo: se construye con años de anticipación.

Sin embargo, muchas empresas no le prestan atención hasta que se encuentran en una situación problemática. El resultado es perder oportunidades de crecimiento o, peor, no conseguir la financiación cuando más se necesita.

En este artículo explicamos qué es la solvencia, cómo la analizan los prestamistas y qué acciones concretas puede tomar una empresa para mejorarla.

1. ¿Qué es la solvencia empresarial?

La solvencia es la capacidad de una empresa para satisfacer sus deudas. Una empresa es solvente si:

  • Su activo refleja de forma fiable su valor real.
  • Sus fondos propios son elevados y suponen como mínimo el 50% de su pasivo total.
  • Su negocio genera sistemáticamente beneficio neto y flujos de caja positivos.

La solvencia es el punto de partida para construir un futuro empresarial. Sin ella, es muy difícil convencer a socios y prestamistas para que inviertan en los planes de la empresa.

La solvencia debe ser sostenible en el tiempo: el pasivo ha de estar siempre compuesto por proporciones razonables de fondos propios y deuda, incluso en fases de crecimiento que pueden desequilibrar estas partidas. La deuda debe limitarse, y si faltan recursos, deberían ser aportados por los propietarios.

2. Los cinco criterios que analizan los prestamistas

Cuando un banco analiza si conceder un préstamo, estructura su análisis en torno a cinco criterios. Conocerlos es la mejor preparación posible:

Criterio ¿Qué analiza el prestamista? Cómo demostrarlo
1. Cash Flow Si la empresa puede devolver el préstamo: flujos de caja futuros y probabilidad de cumplimiento. Plan de negocio con proyecciones financieras en tres escenarios (pesimista, posible, optimista). Ratios DFN/Ebitda y RCSD.
2. Capital Equilibrio entre fondos propios y deuda. Compromiso de los accionistas. Fondos propios > 50% del pasivo. Accionariado estable y con capacidad de ampliación si fuera necesario.
3. Honestidad Histórial de cumplimiento de obligaciones con bancos y proveedores. Ser buen pagador con proveedores. No tener incidencias en el sistema bancario.
4. Condiciones Características del negocio y del entorno: tamaño, sector, competencia, clientes, proveedores. Diversificar clientes y proveedores. Diferenciar el producto. Mantener información financiera actualizada y precisa.
5. Garantías Activos que respaldan el préstamo si la caja falla. Cuentas a cobrar, inventarios, maquinaria, inmuebles, flujos futuros asegurados (p.ej. concesiones).

 

Los ratios clave del criterio de cash flow

Como hemos visto en el cuadro anterior, figuraban en el punto 1 dos ratios que son los que  concentran la mayor parte del análisis de capacidad de repago:

  • DFN/Ebitda: indica cuántos años tardaría la empresa en devolver su deuda financiera neta con el Ebitda actual. Por debajo de 3x es sólido; por encima de 5x, zona de riesgo.
  • RCSD (Ratio de Cobertura del Servicio de la Deuda): Cash Flow / (principal + intereses). Indica qué porcentaje de la caja generada se destina a devolver deuda. El mínimo aceptable es 1,30x.

Por debajo de ese umbral del RCSD, el riesgo de impago es elevado y la financiación bancaria se vuelve muy difícil de conseguir.

3. Cómo mejorar la solvencia empresarial

Mejorar la solvencia es un trabajo sistemático y a largo plazo. Las acciones más eficaces son:

  • Trabajar el cash flow: desarrollar un plan de negocio que incluya las inversiones previstas, las mejoras de eficiencia y un crecimiento sostenible con los recursos disponibles.
  • Fijar una política de endeudamiento prudente: protocolos familiares en empresas familiares, consejos de administración profesionales y equipos directivos con experiencia.
  • Mantener información financiera fiable y actualizada: reuniones frecuentes con los principales financiadores y estados contables precisos.
  • Gestionar las condiciones: diversificar la base de clientes y proveedores, diferenciar el producto y reducir la dependencia de un único banco.
  • Gestionar las garantías con cuidado: entender exactamente qué implica cada garantía cedida y qué ocurre en caso de ejecución.

La solvencia no se negocia en el momento del apuro: se construye antes. Una empresa que gestiona su solvencia de forma proactiva tiene mejores condiciones, más opciones y menos ansiedad cuando necesita financiación.

4. Conclusión

La solvencia es una de las dimensiones más importantes de la salud financiera de una empresa, y una de las menos atendidas hasta que surge el problema.

Conocer los cinco criterios del prestamista, mantener los ratios clave en zonas razonables y construir una trayectoria de buen pagador son inversiones de tiempo y disciplina que se recuperan con creces cuando llega el momento de necesitar financiación.

Paco Subias

Escuchar – Planificar – Hacer – Controlar – Ajustar

 

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