Casos

¿Cuánto vale la parte de cada socio? Así se calcula el precio justo de una participación

Trabajamos para que consigas solucionar tus problemas y logres mejoras rápidas

La valoración de participaciones sociales es una actividad necesaria en distintos procesos como cuando se realiza una transmisión (venta, donación, herencia), separación o exclusión de socios, entrada de nuevos inversores, conflictos entre socios, o cuando la normativa fiscal o mercantil lo exige para determinar el “valor razonable” o el valor de transmisión.

En este caso, existen varios socios de facto, que gestionan dentro de una misma marca varias tiendas. Quieren unificar sus negocios dentro de una misma marca pero encuentran que cada tienda es distinta y necesitan valorar cada una de ellas de manera específica. Por tanto, la valoración tiene que basarse en criterios objetivos para luego repartirse las participaciones según lo aportado por cada uno a la empresa a constituir.

Este caso explica cómo se valoraron los negocios y cómo se calculó la participación de cada uno de ellos.

Situación: unificar negocios con distinta aportación de cada socio como caso de valoración de participaciones sociales

Tres socios eran propietarios de seis tiendas con distinta aportación de cada uno.

Querían unificar los negocios bajo una única entidad mercantil común, pero antes necesitaban resolver una pregunta fundamental: ¿ qué participación le correspondería a cada socio en la nueva sociedad?

La respuesta tenía que ser objetiva y aceptada por todos. En operaciones entre socios, la percepción de injusticia puede arruinar un acuerdo aunque los números sean correctos.

Acciones: valoración por descuento de flujos de caja y cálculo de la valoración de participaciones sociales

Se valoraron las seis unidades de negocio mediante el método de descuento de flujos de caja, que calcula el valor presente de los beneficios futuros esperados de cada tienda. Todo el proceso se realizó con criterios reconocidos en la profesión y de forma consensuada con los tres propietarios para garantizar que ninguno se sintiera perjudicado.

Al valor calculado de cada negocio se le restaron sus deudas, se añadió la tasación de los locales en los casos en que eran de propiedad, y se incorporó la tesorería aportada por cada uno. Con todo ello se obtuvo el valor conjunto de los seis negocios y la participación proporcional que correspondía a cada socio en la futura sociedad.

La operación requirió además la colaboración de un experto en fiscalidad para estructurarla de la forma más eficiente desde el punto de vista legal y tributario.

Resultados: acuerdo objetivo, metodológicamente sólido y aceptado por todos

Los socios dispusieron de una valoración de participaciones sociales objetiva, metodológicamente sólida y consensuada, que sirvió de base para el acuerdo.

La nueva entidad común nació con una estructura de capital justa y con las ventajas competitivas y de rentabilidad que solo una empresa de mayor tamaño puede conseguir.

Relacionado con…

¿Qué hace un perito economista y cuándo conviene contratarlo?

Valoración de empresas: cómo se crea valor y cómo se mide

Te puede interesar...