Antes de tomar cualquier decisión importante, conviene saber exactamente en qué punto se encuentra la empresa. Este caso explica cómo funciona un diagnóstico económico financiero completo.
Situación
Antes de proponer cualquier colaboración a una empresa, siempre hacemos lo mismo: un diagnóstico económico financiero. No tiene sentido plantear soluciones sin entender primero la situación real del negocio. Es el equivalente a un chequeo médico antes de recetar un tratamiento.
Este diagnóstico económico financiero lo realizamos en tres situaciones distintas:
- como punto de partida antes de presentar una propuesta de trabajo,
- como paso previo necesario antes de abordar proyectos más complejos como un plan estratégico, una valoración o unas proyecciones financieras,
- como informe independiente cuando un cliente nos lo solicita de forma puntual o periódica.
Acciones
El diagnóstico económico financiero se articula en dos bloques de análisis.
- El primero es cualitativo. Conversamos con la empresa para entender el sector en el que opera, su posición competitiva, cómo está organizada, quiénes son sus clientes y qué la diferencia de sus competidores. No se habla de números todavía, sino de todo aquello que determina la salud real del negocio.
- El segundo es contable. Analizamos los estados financieros de los últimos tres años y los comparamos con los de tres o cuatro competidores directos, junto a indicadores del sector. El objetivo es entender la capacidad de la empresa para generar rentabilidad y liquidez, detectar sus puntos débiles y definir hacia dónde debería evolucionar.
Con todo ello se elaboran recomendaciones concretas.
Resultados
El empresario obtiene una visión clara y objetiva de su empresa, con datos y contexto. Las recomendaciones afectan a aspectos clave como la organización, las inversiones o la toma de decisiones. Y en muchos casos, el proceso ayuda a descubrir opciones que nunca se habían planteado, así como a consolidar un conocimiento que le puede ser útil en el futuro.
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