Un empresario quería abrir un negocio de restauración, pero necesitaba saber si los números funcionaban antes de comprometerse con esta inversión.
Este caso explica cómo el haber realizado un análisis de viabilidad, logró poner en marcha el proyecto y lo mejoró al hacer reflexionar sobre aspectos que no se tuvieron en cuenta.
Situación: ¿el negocio va a funcionar? Lo que digan los números
Un empresario quería abrir un negocio de restauración. Había encontrado el local idóneo, tenía una idea clara del concepto y estaba dispuesto a invertir, pero antes de comprometerse necesitaba saber si los números funcionarían.
El proyecto contemplaba tres líneas de negocio: restaurante, tienda de charcutería y cafetería. Una de las dudas era si valía la pena mantener las tres líneas o si era mejor simplificar y arrancar sin la cafetería.
Además, la inversión era importante y los recursos propios eran limitados. Por tanto, se debía negociar con la banca una financiación y para ello el plan debía ser sólido y creíble. En definitiva, el rendimiento económico había de ser capaz de pagar la financiación necesaria, pero también debía permitir otener un rendimiento adecuado al esfuerzo dedicado por el empresario.
Acciones: proyecciones económicas con y sin cafetería
Se elaboraron las proyecciones económicas para las dos opciones de negocio: con cafetería y sin ella. Para cada una se calculó la cuenta de resultados, el balance y la previsión de tesorería mes a mes durante el periodo de análisis.
El análisis dejó claro que la opción completa (restaurante, tienda y cafetería) era la más rentable. Pero también reveló un problema: se debía solicitar demasiada financiación bancaria, lo cual, ponía muy difícil convencer a algun banco. El plan necesitaba ajustes antes de presentarlo.
Trabajamos con el empresario para mejorar el proyecto en cuatro puntos concretos:
- reducir o retrasar parte de la inversión inicial,
- revisar los precios previstos de venta al alza porque los márgenes eran demasiado ajustados,
- corregir el dimensionamiento de la plantilla en temporada alta y baja,
- y ajustar algunas partidas de costes que habían sido sobreestimadas.
Resultados: menos financiación y un plan más solido
El plan de viabilidad no solo confirmó que el negocio era viable: también obligó al empresario a repensar aspectos del proyecto que no tenía suficientemente resueltos.
Pudo llevar al banco una solicitud de financiación más baja y negociable, un plan más ajustado a la realidad y muchas más posibilidades de conseguirla.