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Valoración de empresas: cómo se crea valor y cómo se mide

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Valorar una empresa no es solo un ejercicio para conocer un precio de compra o de venta de la misma.

La valoración puede ser utilizada como una herramienta para conocer si la empresa está bien gestionada, si el equipo directivo crea valor año a año y qué decisiones financieras se necesitan poner en marcha para mejorar su futuro.

Entender cómo se crea y cómo se mide el valor es una de las habilidades más útiles en finanzas empresariales.

Este artículo explica los conceptos fundamentales: qué diferencia a la contabilidad de las finanzas en valoración, cómo se crea valor, los dos métodos principales de valoración y los tres pasos del descuento de flujos.

1. La diferencia clave: contabilidad mira atrás, finanzas miran adelante

La contabilidad calcula el valor de lo que la empresa posee y debe, y registra los resultados del año. Es una imagen del pasado y del presente. Sus valores están normalizados y son comparables, con sus limitaciones, con los valores de otras empresas.

Sin embargo, la contabilidad tiene una barrera importante: no puede reflejar el valor futuro del negocio ni ofrece una información adecuada sobre un valor razonable de intangibles como la marca, la cartera de clientes, el posicionamiento o valores de algunos activos no corrientes como terrenos o edificios.

Por contra, las finanzas se orientan al futuro. Para el financiero, el valor de una empresa no es lo que costó construirla ni lo que muestra el balance hoy, sino lo que es capaz de generar a partir del momento actual. Una analogía puede ayudar a entender esta idea mejor; el valor de un manantial de agua, no es solo el agua que podemos obtener hoy sino el caudal que puede mantener en el tiempo, su constancia, el coste de conservarlo y el riesgo que se agote o contamine. 

La contabilidad explica qué ha pasado. Las finanzas proyectan qué puede pasar. Ambas son necesarias: la contabilidad aporta el histórico que hace coherentes las proyecciones financieras del futuro.

2. Cómo crea valor la valoración de empresas

El valor se crea cuando el rendimiento generado supera las expectativas fijadas. Es un concepto universal: un restaurante crea valor si supera las expectativas del comensal. Una empresa lo hace si su rendimiento supera lo que los propietarios esperan obtener.

Dos elementos determinan si una empresa crea valor:

    1. El rendimiento esperado (coste de capital): el rendimiento mínimo que los propietarios exigen por invertir en el negocio, calculado como el coste del dinero más una prima por el riesgo asumido. A mayor riesgo, mayor rendimiento exigido.

    1. El horizonte temporal: cuanto más tiempo se proyecta que el rendimiento superará el coste de capital, mayor es el valor creado.

Si el rendimiento supera el coste de capital: se crea valor

Si es inferior: se destruye valor, aunque el negocio genere beneficios.

3. Los dos métodos de valoración de empresas

Método En qué consiste Limitación principal
Múltiplicadores de mercado Comparar con lo que se ha pagado por negocios similares. Ej: «este negocio vale 4 veces su Ebitda». Busca un precio, no un valor. Depende de qué empresas comparables existan y del momento del mercado.
Descuento de flujos de caja (DFC) Proyectar los flujos de caja futuros libres y traerlos al valor de hoy descontando al coste de capital. Requiere proyecciones coherentes y una tasa de descuento justificable. Es el método más riguroso y más discutible.

Ambos métodos son complementarios: el DFC aporta el valor intrínseco y los múplicadores sirven para contrastarlo. En la práctica profesional, una valoración rigurosa usa siempre el DFC como método principal.

4. Los tres pasos del descuento de flujos de caja

Paso 1: proyectar el Cash Flow Libre (CFL)

El CFL no es el beneficio ni el Ebitda. Es la caja disponible después de cobrar ventas, pagar gastos operativos y pagar las inversiones necesarias. Es la caja que queda libre para pagar intereses de deuda, dividendos o reinvertir en el negocio.

CFL = EBIT × (1 − tasa impositiva) + Amortizaciones − CAPEX − Δ Capital circulante

Las proyecciones del CFL deben ser coherentes con el histórico de la empresa y con las tendencias del sector. Una proyección que difiere en exceso del comportamiento histórico sin justificación sólida carece de credibilidad.

Paso 2: calcular el Valor Terminal

Más allá del horizonte de proyección explícita (generalmente 5 años), se calcula un Valor Terminal: el valor de todos los flujos de caja que generará la empresa a partir de ese momento, asumiendo un crecimiento constante. Suele representar la mayor parte del valor total y es el componente más sensible a las hipótesis utilizadas.

Hay algo más en este concepto: el Valor Terminal representa la creación de valor de generaciones futuras. El negocio que hoy construimos seguirá generando caja más allá de lo que podemos prever. Esa perspectiva intergeneracional es una de las ideas más profundas de las finanzas.

Sin embargo, se ha de ser realista en el cálculo de ese valor terminal: en negocios unipersonales puede existir limitaciones si el empresario tiene una edad elevada y no dispone de un relevo preparado o de una estructura directiva capaz de gestionar el negocio en su falta. Otra limitación, es que los negocios, a largo plazo, no pueden crecer más de lo que crece el país dónde realizan su actividad.

Paso 3: descontar al coste de capital

Los flujos de caja futuros valen menos que los presentes: hay un coste por esperar y un riesgo de que no se cumplan. El descuento al coste de capital traduce todos esos flujos futuros a su valor de hoy.

Valor empresa = ∑ CFLᵗ / (1 + WACC)ᵗ + Valor Terminal / (1 + WACC)ḿ

El resultado es el valor intrínseco de la empresa: lo que debería valer si las proyecciones fueran correctas. Si ese valor es superior al precio de mercado, es una buena inversión. Si es inferior, el precio es caro.

5. Los motivos más frecuentes para valorar una empresa

  • Compraventa de acciones o participaciones entre socios
  • Fusiones y adquisiciones: valorar qué aporta cada empresa
  • Herencias y divorcios con patrimonio empresarial
  • Salida a bolsa o entrada de inversores
  • Reestructuración de deuda bajo la Ley Concursal 16/2022
  • Medición del valor añadido por la gestión directiva (retribución variable)

En todos estos casos, el rigor metodológico y la coherencia con el histórico son los factores que dan credibilidad a la valoración.

6. Conclusión

Valorar una empresa no es adivinar su precio: es imaginar futuros alternativos de forma rigurosa, traducirlos al presente y compararlos con el coste del capital invertido. 

Este ejercicio, bien hecho, no solo sirve para comprar o vender: sirve para gestionar mejor, para tomar decisiones de inversión más racionales y para entender si el negocio está creando o destruyendo valor año a año.

Paco Subias

Escuchar – Planificar – Hacer – Controlar – Ajustar

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