Cuando un contrato se rescinde de forma unilateral y sin respetar el preaviso pactado, el perjuicio económico debe cuantificarse con rigor para poder reclamarlo. Este caso explica cómo se hizo.
Situación: rescisión de contrato sin respetar el preaviso pactado
Una empresa de transporte de viajeros vio rescindido su contrato de forma unilateral y sin respetar el preaviso pactado. La parte perjudicada necesitaba cuantificar económicamente el daño sufrido para reclamarlo judicialmente.
Acciones: cálculo del lucro cesante y del daño emergente
La cuantificación del perjuicio requiere calcular dos conceptos distintos que juntos forman el daño total.
- El primero es el lucro cesante: las ganancias que la empresa habría obtenido si el contrato se hubiera cumplido en los términos pactados. Es un daño futuro que todavía no se ha materializado, pero que es real y demostrable mediante una estimación razonada de los ingresos y márgenes previsibles durante el periodo restante del contrato.
- El segundo es el daño emergente: el perjuicio directo e inmediato causado por la rescisión, que ya se ha producido en el momento del encargo. Incluye costes asumidos, inversiones realizadas y cualquier otro gasto vinculado al contrato que no podrá recuperarse.
Conclusión: dictamen pericial sólido y sostenible
Se emitió el dictamen pericial con la cuantificación detallada y argumentada de ambos conceptos.
La solidez de un informe de este tipo reside en la capacidad de sostener cada cifra con criterios objetivos, lógicos y coherentes, que permiten, si se judicaliza el asunto, auxiliar al juez para determinar la indemnización correspondiente.